lunes, 7 de mayo de 2012

Un break miniatura y sus resultados/consecuencias


Acabo de regresar de Ibiza y, como no quería ser la invitada mamona, decidi poner la dieta en hold por 3 dias.  Siendo como soy que es ‘o todo o nada’ me emborraché delicioso con los amigos.  La verdad el retox es una delicia y uno se da cuenta que lo chévere de no tomar trago es poder tomar trago para celebrar cosas especiales en vez de que el trago se vuelva una constante en la vida.  El problema es que uno no se da cuenta que cada vez uno toma más trago inconscientemente por eso es mejor regularlo y dejarlo para esos momentos. 

De las cosas no permitidas comí muy poco; un croissant, unos huevos reveltos, un café, y un poco de puré de papas trufado, un toque de paella y algunos trozos de fuet que me supieron a gloria.  Para tres días muy poca comida, y dieta liquida (trago) todo un dia bajo el sol.  Al menos consumí buena dosis de vitamina D.

 Lo que más me impresionó fue lo poco que realmente necesité comerme el pan o los huevos y el desprecio que le cogí a los zumos azucarados de paquete.  Soy una enamorada de la carne de res, pero no pude tolerar la carne que nos sirvieron en el restaurante y la cambié por el pollo.  La carne me supo demasiado fuerte y almizclada, aunque se supone que el cordero ‘sabe a chivo’, como diría mi papá y no la carne de res.  Pero cada loco con su tema.  Mañana les cuento las historias del detox de mi amiga Marta; historia mucho mas extrema que la mía y bastante reveladora de su estilo de vida, y todo el autoanálisis que ha logrado hacer.

Por cierto, estoy bastante flaca.  Por fin cupe en alguna ropa linda que no usaba hace rato y en mis jeans de flaca.  Muy interesanteeee!  Lo malo es que tengo una toz espantosa de los cigarrillos que me fumé y dos granos en la nariz que es un sitio en donde nunca me salen.  Todo este tiempo hablando de cambios hormonales, no me lo hubiera creído si me hubieran dicho que la comida pudiera culpable de tantas cosas.


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