Me dio
mucha tristeza finalizar mi detox; me sentí muy cómoda con este estilo de vida
por que me hizo sentir bien todo el tiempo.
Ahora me siento un poco a la deriva sin saber que hacer. El lunes regresaré a mi detox, la verdad lo
haré un poco más relajado como parte de un programa más a largo plazo.
Cosas
que aprendí de este detox;
1. El respeto por la comida. Un respeto increíble hacia los productos
frescos y naturales. Todo sabe más rico,
aunque al principio hay que entrenar al cuerpo a los nuevos sabores. Después de un rato, se redescubre la
intensidad de todos los elementos en modos de preparación más frescos que
mantienen la integridad de los nutrientes.
2. Uno definitivamente es lo que
come. Me impresionó lo inmediato que es
este detox. Desde el primer día se
siente uno diferente, también es increíble que cuando uno come menos tiene más
energía. Esto no lo hubiera entendido
nunca si no lo hubiese vivido.
3. Negarse cosas puede ser muy
bueno para el espíritu. Al principio uno
cree que se esta negando cosas pero al contrario, esta creando oportunidades
para descubrir otras.
4. La comida orgánica sabe muy
distinto. No me pueden decir que la
carne de pollo de un animal alimentado con hormonas, en una jaula donde no se
puede mover y no puede ver el sol es lo mismo que la carne de un animal que se
mueve con más libertad.
5. La proteína viene de muchos
sitios distintos y no solamente de la carne animal. La falacia nutricional más grande de todos
los tiempos, creer que para alimentarse bien hay que comer carne animal. En este detox pude saborear distintos
pescados, pollo, pato y cordero y es una parte importante de la dieta pero
proteína hay en todo.
6. Dejar de tomar leche no lo
‘descalcifica’ a uno (Cristina!!!).
Somos el único mamífero que sigue tomando leche en la edad adulta. Calcio existe en una dieta balanceada de
frutas, verduras, legumbres y nueces.
7. Consumir grasas de alta calidad
lo ayuda a uno adelgazarse. Las grasas
lo mantienen a uno lleno por más tiempo.
8. El azúcar y el gluten son de
temer (o al menos hay que respetar). Lo hay en TODO y sacarlo del organismo es
un excelente ejercicio. La mayoría de
nosotros tiene algún tipo de intolerancia con el gluten y el azúcar.
9. Podemos cocinar en nuestra
propia casa igual o más rico que un buen restaurante. Impresionante poder tener una relación intima
con lo que uno comer, saber exactamente que tiene la comida que uno come.
Una de
las consecuencias más extrañas de este proceso fue lo poco satisfecha que me
sentí consumiendo cosas que mi cerebro se empeñaba a pensar que “necesitaba” o
que le “hacía falta”. Cuando volví a
comer papas fritas, no me dio el placer que antes le sacaba, lo mismo ocurrió cuando me comí una
hamburguesa. Estos platos perdieron el
atractivo que tenían para mi. No me
dieron el “high” que le aprendí a sacar a los alimentos del detox. También me desencanté bastante con la carne
animal en general. Tolero muy bien el
pescado pero le tengo mucha desconfianza a la carne roja y el pollo, me dan un
poco de ‘asco’. Los siento muy almizclados, como con un afer-taste demasiado fuerte.
Muero
por volver a empezar, ya se que haría mejor en esta ronda, y quiero ver qué ocurriría
si completo todos los días sin el ‘break’ que me di. Me ha dado mucha ansiedad perder mi ‘proceso’. Tuve un par de mañanas difíciles en donde me
obsesioné por desayunar un jugo de melón y me doy cuenta que mi cuerpo
reacciona muy bien a estos alimentos, debo poder seguir una versión más
adaptada para el resto de mi vida.
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