domingo, 13 de mayo de 2012

Cosas que aprendí


Me dio mucha tristeza finalizar mi detox; me sentí muy cómoda con este estilo de vida por que me hizo sentir bien todo el tiempo.  Ahora me siento un poco a la deriva sin saber que hacer.  El lunes regresaré a mi detox, la verdad lo haré un poco más relajado como parte de un programa más a largo plazo.

Cosas que aprendí de este detox;
1.     El respeto por la comida.  Un respeto increíble hacia los productos frescos y naturales.  Todo sabe más rico, aunque al principio hay que entrenar al cuerpo a los nuevos sabores.  Después de un rato, se redescubre la intensidad de todos los elementos en modos de preparación más frescos que mantienen la integridad de los nutrientes.
2.     Uno definitivamente es lo que come.  Me impresionó lo inmediato que es este detox.  Desde el primer día se siente uno diferente, también es increíble que cuando uno come menos tiene más energía.  Esto no lo hubiera entendido nunca si no lo hubiese vivido.
3.     Negarse cosas puede ser muy bueno para el espíritu.  Al principio uno cree que se esta negando cosas pero al contrario, esta creando oportunidades para descubrir otras.
4.     La comida orgánica sabe muy distinto.  No me pueden decir que la carne de pollo de un animal alimentado con hormonas, en una jaula donde no se puede mover y no puede ver el sol es lo mismo que la carne de un animal que se mueve con más libertad.
5.     La proteína viene de muchos sitios distintos y no solamente de la carne animal.  La falacia nutricional más grande de todos los tiempos, creer que para alimentarse bien hay que comer carne animal.  En este detox pude saborear distintos pescados, pollo, pato y cordero y es una parte importante de la dieta pero proteína hay en todo.
6.     Dejar de tomar leche no lo ‘descalcifica’ a uno (Cristina!!!).  Somos el único mamífero que sigue tomando leche en la edad adulta.  Calcio existe en una dieta balanceada de frutas, verduras, legumbres y nueces.
7.     Consumir grasas de alta calidad lo ayuda a uno adelgazarse.  Las grasas lo mantienen a uno lleno por más tiempo.
8.     El azúcar y el gluten son de temer (o al menos hay que respetar). Lo hay en TODO y sacarlo del organismo es un excelente ejercicio.  La mayoría de nosotros tiene algún tipo de intolerancia con el gluten y el azúcar. 
9.     Podemos cocinar en nuestra propia casa igual o más rico que un buen restaurante.  Impresionante poder tener una relación intima con lo que uno comer, saber exactamente que tiene la comida que uno come.

Una de las consecuencias más extrañas de este proceso fue lo poco satisfecha que me sentí consumiendo cosas que mi cerebro se empeñaba a pensar que “necesitaba” o que le “hacía falta”.  Cuando volví a comer papas fritas, no me dio el placer que antes le sacaba,  lo mismo ocurrió cuando me comí una hamburguesa.  Estos platos perdieron el atractivo que tenían para mi.  No me dieron el “high” que le aprendí a sacar a los alimentos del detox.  También me desencanté bastante con la carne animal en general.  Tolero muy bien el pescado pero le tengo mucha desconfianza a la carne roja y el pollo, me dan un poco de ‘asco’.  Los siento muy almizclados,  como con un afer-taste demasiado fuerte.

Muero por volver a empezar, ya se que haría mejor en esta ronda, y quiero ver qué ocurriría si completo todos los días sin el ‘break’ que me di.  Me ha dado mucha ansiedad perder mi ‘proceso’.  Tuve un par de mañanas difíciles en donde me obsesioné por desayunar un jugo de melón y me doy cuenta que mi cuerpo reacciona muy bien a estos alimentos, debo poder seguir una versión más adaptada para el resto de mi vida.

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