Ayer
perdí mi perro. Mejor dicho lo “arbolié”
y no me vine a dar cuenta que faltaba en la casa hasta dos horas después. Lo dejé tirado en la tienda de especialidades
de cocina donde compré las dos caserolas de Le Creuset. Me sentí pésimo pero por fortuna este es un
país civilizado y, después de esperar una hora por si regresaba la dueña del
animalito, llamaron al Dog Warden de mi zona para que lo recogiera. Allí fue a parar por mi descuido. Esto lo cuento como parte de los desatinos de
haber bebido el fin de semana pasado, por que mi cabeza definitivamente estaba
en Pacha y en las caserolas y no en mi rol de mamá de Fidelito. Me dio mucha angustia por que está tomando
antibióticos y hay que estar muy pendiente de él. Nunca es un buen momento para perder un
perro.
En la
noche cené una deliciosa sopa de ahuyama con pimienta de Jamaica (allspice),
canela y romero. Le puse un poco de cilantro
para decorar. El cilantro es una de mis
cositas verdes preferidas. Me he dado
cuenta que la mitad de la gente en el mundo odia el cilantro por que les huele
a jabón, y que es una predisposición genética. Una lástima total para aquellos
especímenes que nunca podrán disfrutar la verdadera cocina mejicana, por ejemplo.
Sigo
feliz con este detox, los resultados han sido tremendos y anoche dormi 10 horas
seguidas, que es algo que no pasa desde mis años de adolescencia.
Hoy Dia 15, almorcé mi famoso salmon tailandés que sale antes del horno en la foto de abajo.



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