viernes, 25 de mayo de 2012

Día veinte

Anoche comí comida sólida y pesada: arroz salvaje (del mismo del almuerzo), pollo con curry traído de Tailandia por mi hermano y ensalada con una vinagreta de dudosa procedencia (estoy segura de que tenía mayonesa). En la casa de mis papás se esforzaron por hacerme comida "de dieta" y no tuve el corazón (ni la disciplina, que flaqueó duro por primera vez) de decir que no gracias y despreciar el esfuerzo.
Pasé una noche bien regular y, para rematar, me costó trabajo despertarme. Incluso me dio malgenio cuando sonó el despertador a las 4:30. Pero nada, tengo que sacudirme todo y buscar mi lado zen otra vez porque me falta mucho por repasar y a las 8 tengo mi último examen comprehensivo.
Unas horas más y salgo de esto: del régimen de Junger y del régimen del doctorado. El sábado ya podré decir que soy "candidata a doctorado" sin pena y a pesar de que en la universidad no lo acoliten y de que el concepto me parezca inmundo. También podré decir que estoy re clean y que me sirvan un aguardientico doble con cara de triple.
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Sucumbí antes de tiempo. Pasta con champiñones con crema y queso y dos copas de vino blanco de almuerzo después helado clean de leche de almendras. Llegué a la casa a hacer galletas de chips de chocolate, me comí mil y las pasé con cocacola. Ahora estoy empachada y medio con culpa. Mi disciplina tenía que flaquear por algún lado...
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Comida china, vino tinto y cerveza y hasta postre. Ay mama...

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