miércoles, 16 de mayo de 2012

Día once

Faltan diez días para terminar y ocho para mis exámenes comprehensivos. Tic, tic, tic.

Ayer fui a almorzar a Suna, tal vez el único restaurante en Bogotá donde uno puede estar absolutamente confiado de lo que se está comiendo estando en este programa. Me comí una corvina con cebolla y alcaparras sobre un timbal de aguacate. Estaba deliciosa y fui absolutamente feliz. Aproveché que estaba allá para comprarme un kilo de almendras y volver a hacer leche de almendras que se me había acabado y gracias a eso, mis batidos de anoche y de esta mañana quedaron deliciosos. Dejaré el agua de coco para tomármela sola porque mezclada no va tan bien, excepto con ron y el ron está exiliado de mi vida hasta el 26 de mayo.

Zori me preguntó esta mañana que como iba mi "purga" y que me dijo que me veía flaca. Tremendo piropo. A eso no tuve más que contestarle que mi purga iba divinamente, pensar que en verdad se trata más de una purga que de cualquier otra cosa y sonreír.

Como Laura, yo también quería hacerle una oda a las super comidas y para hoy escogí el aguacate porque la fruta más noble que hay. Estoy tan enamorada del aguacate que estoy usando crema para los ojos de aguacate (de Kiehl's), además de echárselo a todo lo que como. El aguacate está lleno de vitamina E y antioxidantes, que además de poner la piel linda, sirve para disminuir (e incluso eliminar) los quistes y los fibronomas mamarios (receta del cirujano de mama que me revisa mis fibronomas, no de cualquier página en la web), tiene grasas buenas que ayudan a disminuir el colesterol, a mejorar la digestión y sacian el hambre y para rematar, es supremamente versátil. El aguacate sabe delicioso en recetas de dulce y de sal. Le da textura a los jugos y un toque extra a las ensaladas. Y lo mejor de todo, es que en Bogotá se consiguen en cada esquina. Tengo que decir, para terminar, que poder comprar un aguacate "para hoy" es uno de los pocos placeres que me reivindican con esta ciudad caótica y agresiva.

P.D. Hoy comí un pollo con salsa de tomate y naranja, ambos prohibidos. Alguno de esos dos me da tos, porque he estado carraspeando desde que almorcé.

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