martes, 8 de mayo de 2012

Día tres

Lo bueno de que L esté más adelantada en la dieta es que ya sé a qué atenerme. Por ejemplo, sé que en los días tres, cuatro y cinco da mucha sensación de hambre y ahorita, al final del día tres, me podría comer un elefante, o una caja de chocolates, cualquiera de los dos. Aunque en verdad, según Junger, es ganas de comer y no hambre. Y sí, es ansiedad. Y desesperación. Al fin y al cabo, hambre no puedo tener porque mi cuerpo está bien alimentado y tiene buenas reservas, lo que pasa es que tiene que encontrarlas (pista: están en las piernas y en los lovehandles).

Desayuné hoy un jugo de piña con limón, jengibre y clorofila. El jengibre es una delicia porque lo calienta a uno. Tiene un efecto que se parece a un abrazo cariñoso (perdonarán la cursilería). Almorcé pollo con brócoli y ropollo con zanahoria, todo aderezado con limón, aceite de olivas y muchas hierbas y me comí una manzana de postre. Creo que las manzanas no están permitidas, aunque estoy confundida porque en el libro dice que no, pero en el recetario del blog hay jugos con manzanas. En fin, ante la confusión decidí no abstenerme.

En general me he sentido bien. No me ha vuelto a doler la cabeza y realmente me siento más energética y motivada. Hoy me desperté muy temprano con todas las pilas puestas y me ha rendido un montón durante el día. Mi psicoanalista dice que creé una especie de Ashram en la casa y me lo dice en tono de "vieja loca". Y sí, tiene razón. Vieja loca por una parte. Vieja vanidosa por otra. Y vieja desesperada por una tercera parte. De alguna manera necesitaba un ambiente de disciplina total para terminar de estudiar para los exámenes comprehensivos del doctorado y restringirse con la comida es una forma de implementar disciplina en la vida. Además, la sensación de limpieza (que sé que es sicológica, al fin y al cabo solo llevo tres días) me ha servido para pensar con claridad. De hecho, tan necesitaba ese ambiente de disciplina que llevo pensando en hacer algo como lo que estoy haciendo desde hace meses. El problema es que el libro adecuado no había llegado a mis manos.

A todo el mundo le he dicho que estoy haciendo la dieta para que se me quite el asma. Y sí, es una de las motivaciones principales. Pero L me dijo hoy que ha bajado un montón de peso, así que estoy a la expectativa de una adelgazada sustancial. Eso es aún más motivador que curarme del asma. No veo la hora de ponerme los jeans de flaca que tengo en el clóset y si además lo puedo hacer después de correr por la mañana sin problema y de una noche sin toser, qué tanto mejor.

Esta noche comeré alguna receta con leche de almendras porque todavía tengo en hecha y mañana ya no la puedo usar. Creo que repetiré la de canela que es una delicia absoluta.

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