miércoles, 30 de mayo de 2012

En dieta semi clean

Quiero bajar tres o cuatro kilos más después de terminar los 21 días. Así estaría en mi peso perfecto, en el que todo me queda bien y me siento como un lulo. En estos días he estado implementando una dieta semi clean y ya he bajado medio kilo más. Estoy evitando las cosas que están prohibidas en la dieta, pero comiendo comida sólida en la mañana. En la noche, trato de comerme una sopita no más, o algo por el estilo. Ya incorporé cosas prohibidas como la avena en hojuelas y el tomate y las berenjenas que sé que no me sientan mal, aunque he mantenido la leche y el trigo al margen. No estoy segura de que el trigo me siente mal, pero sí estoy segura de que cuando como un derivado de la leche, comienzo a carraspear y a toser inmediatamente. Por ejemplo, hoy hice unos pandeyucas con el queso de cabra que había hecho el domingo y me comí uno, que debía tener solamente 1/6 de taza de queso, y ya estoy comenzando a toser. Lo bueno es que es una tos superficial, de esa que sale de la garganta y no una tos asmática asquerosa que sale de lo más profundo de las entrañas como la que tenía antes de la dieta de desintoxicación.

domingo, 27 de mayo de 2012

Día veintitrés

Los últimos tres días fueron la perdición e incluyeron vino, cerdo, pan, queso y muchas otras cosas que están en la lista de don't de Junger. Tanto que estoy cenando una limonada sin azucar y un chorrito de clorofila. Lo necesitaba.

Algo más lindo por dentro


Me ha hecho falta escribir, pero he estado un poco más ocupada que de costumbre y con muchos viajes, y por ende jet lag, encima.  Debo confesar que me he vuelto un poco snob con la comida.  Mi cuerpo definitivamente pide comida limpia y fresca y la comida que antes me gustaba, pero no me alimentaba, no tienen el mismo efecto sicológico que tenían antes. 

Me he podido mantener delgada a pesar de que no he comido tan bien desde que terminé Clean.  Sin embargo, mi piel ha tenido un pequeño reversazo.  No muy grave, pero es evidente que hay algo que no va muy bien conmigo y no he podido averiguar que es.  Por suerte, se perfectamente qué es lo que sí funciona.

Tengo muchísimas ganas de volverme a inscribir al programa por unas dos semanitas pero no lo veo factible teniendo en cuenta los viajes que tengo encima en estos días, y la cantidad de compromisos.  No es cuestión de ponerse ‘peros’, pero lo que más afecta la habilidad de comprometerse con el detox es no estar en la cocina de uno.  Tengo tantas cosas por hacer que no creo que pueda lograr lo que logró Cristina en Colombia.  No creo que haya tiempo para educar a la familia a comer distinto, y mucho menos ir a buscar las cosas que necesito.  Por lo menos no en este viaje que tengo pendiente a Bogotá.

Una cosa sí es verídica.  Esto me ha cambiado la vida.  En todos los sentidos.  Hay algo  en mi que definitivamente encontró un camino; un sentimiento de bienestar y felicidad a largo plazo, una purga física y espiritual de una envergadura mucho más grande que lo que se entiende con la palabra “dieta”.   Me da mucha felicidad que Cristina lo completó conmigo, como para saber que no me estoy enloqueciendo, ni adoptando fanatismos extraños.

Hay algo adentro más lindo y más bueno, en todos los sentidos.

viernes, 25 de mayo de 2012

Día veinte

Anoche comí comida sólida y pesada: arroz salvaje (del mismo del almuerzo), pollo con curry traído de Tailandia por mi hermano y ensalada con una vinagreta de dudosa procedencia (estoy segura de que tenía mayonesa). En la casa de mis papás se esforzaron por hacerme comida "de dieta" y no tuve el corazón (ni la disciplina, que flaqueó duro por primera vez) de decir que no gracias y despreciar el esfuerzo.
Pasé una noche bien regular y, para rematar, me costó trabajo despertarme. Incluso me dio malgenio cuando sonó el despertador a las 4:30. Pero nada, tengo que sacudirme todo y buscar mi lado zen otra vez porque me falta mucho por repasar y a las 8 tengo mi último examen comprehensivo.
Unas horas más y salgo de esto: del régimen de Junger y del régimen del doctorado. El sábado ya podré decir que soy "candidata a doctorado" sin pena y a pesar de que en la universidad no lo acoliten y de que el concepto me parezca inmundo. También podré decir que estoy re clean y que me sirvan un aguardientico doble con cara de triple.
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Sucumbí antes de tiempo. Pasta con champiñones con crema y queso y dos copas de vino blanco de almuerzo después helado clean de leche de almendras. Llegué a la casa a hacer galletas de chips de chocolate, me comí mil y las pasé con cocacola. Ahora estoy empachada y medio con culpa. Mi disciplina tenía que flaquear por algún lado...
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Comida china, vino tinto y cerveza y hasta postre. Ay mama...

jueves, 24 de mayo de 2012

dispatch from day 4 of detox

didn't make it to yoga last night.  did, however, go watch a movie that had me in calorie-burning stitches.  hysteria.  it was a hilarity.  i highly recommend it.  especially to la chica bond.  it deals with the provenance of dildos in the 19th century.

yes!

day 4 and i'm feeling great!  a major contrast to yesterday.  so happy i didn't cave in and give up.  i feel so much more energized and positive.  looking forward to the day.

listening to my kabbalah mp3 at the mo.  trying to purge my soul of all its impurities as i simultaneously detox my body.  it's extraordinary to confront all one's filth.  and i am full of filth.  i have been so self-centered and so self-serving and such a self-victimizer.  all i've done is sit back and expect people and things to come to me.  the deeper i go into kabbalah the more uncomfortable it gets, but then there are moments of true lightness of being, of breakthrough, of light.

i highly recommend shining a mirror into our souls and fearlessly taking a good look.  it's disgusting, but so much light lays just beyond it if you're willing to grapple with yourself and dismantle your ego.  so grateful to la chica bond for re-introducing kabbalah into my life.

have bright days!

miércoles, 23 de mayo de 2012

a dispatch from day 3 of detox.

i could swiftly kill someone right now.  if detox is also a release of toxic emotions stored in your cells, then i am a study of that in motion/emotion.

everything was going fine until 9 this morning.  i woke up starving at 6:45.  waited my ritual half hour before eating anything.  made a shake.  9 hits and my system is in sudden upheaval.  i'm extremely hungry, extremely head achy, moody and depressed.  i ate so well yesterday and even squeezed in a workout.  my shake this morning was light.  i had every reason to feel good about myself.  but my body was screaming.

i look in my fridge and i see tuna steaks.  so i grill myself a tuna steak at 9 in the morning and top it with some fennel.  still hungry.  go for a slice of gluten free bread.  still hungry and now more headachy.  have two handfuls of pine nuts.  still fucking hungry.

abstain from further eating.  indulge in guilt.

go out to run errands around 11:30.  walk by a juice place.  find it in me to have a large vegetable juice and an almond nut milk cleanse shake thingy, which is basically a desert without sugar.  laden with almond fat.  40 grams of which later, i still want to die.  and i have no energy.  and new york is disgustingly humid.  and all i can do is cast self-loathing glances at my reflection in the subway windows.

i was actually on a pretty good eating streak until today, detox or no detox.  and i just feel like i willfully fucked myself over.

are we allowed to curse on this?

guilt is ultimate toxin.  but we knew that.

i think my error is in making my breakfasts too light.  breakfast needs to consist of a little more than blueberries, shake powders and almond milk.  otherwise i starve and then i eat twice as much and feel hateful.

i bought hemp powder to throw into the shakes and some almond butter too.

someone please pick me up and place me in the gym later on for yoga class.  my arms are not where i'd like them to be. i mean, they're still attached to my shoulders (praise jesus), but there's been an expanse of late around the bottom which i don't recall inviting.  must kick out unwanted guests.

guess that's why i'm doing a detox in the first place.


martes, 22 de mayo de 2012

Día diesisiete

Guanábana, mango dulce, clorofila, jengibre y semillas de chia. Quedan 4 días. La pesa está estancada, pero hoy me puse, sin brincar ni hacer maniobras, unos jeans que hace una semana me quedaban apretados y hace dos casi no me cerraban. Mis ojeras están en la mitad.

Mis exámenes son el jueves y el viernes. Tengo mariposas en la barriga, pero tiempo suficiente para terminar de prepararme.
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Lentejas con arroz salvaje y zanahoria con rábanos de almuerzo. La felicidad.
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Malteda de guanábana, leche de almendras y canela. Decente. Mañana me reivindicaré con algo más sustancioso y sabroso. Ojalá el níspero ya esté maduro.
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Hoy fue un día perfectente clean. Todo al pie de la letra, menos la ducha de agua fría que me salté. Hasta me tomé las dos cucharadas de aceite de olivas que no suelo tomarme por asquerosas.

lunes, 21 de mayo de 2012

Día dieciseis

Quiero comerme una pizza deliciosa pero me voy a aguantar. Sobre todo, porque no quiero cualquier pizza; quiero una rica, como la que hacen en La Contadina o en Luna y ahorita es imposible conseguir una. No queda mucho, estoy en el último trecho, a cinco días de cantar victoria. Haré malteada de leche de almendras, mango dulce, piña y clorofila. Tal vez le ponga algo de aguacate y jengibre. Tengo una guanábana madura para mañana y un par de zapotes costeños que estarán en su punto pasado mañana.
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El fin de semana descubrí que si uno cocina la maracuyá un poco (entera, sin quitarle la cáscara ni nada), el jugo queda súper cremoso y espeso. La mezcla de maracuyá cocinada con mango de azúcar y leche de almendras queda perfecta para hacer helado. Lo ensayaré pronto y reportaré resultados.

domingo, 20 de mayo de 2012

Día quince

Anoche me prguntaron que qué tatamiento me estaba haciendo en la cara que me veía de quince. Es el piropo que Junger anuncia en el capítulo uno y que efectivamente se cumple. En mi caso, mis ojeras características se han disminuído notablemente. En el caso de L, se le fueron unas imperfecciones con las que había peleado un largo rato. Sin embargo, la pesa está estancada desde hace unos buenos días y eso es bastante desmotivante, aunque Junger dice que también es normal. Que uno primero baja, después se estanca, y después vuelve a bajar. Espero acabar esto con por lo menos dos kilos menos más.
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Me comí de medias nueves unos orejones y un puñado de nueces. Alimentos permitidos en horas no permitidas. Desayuné muy temprano y me salió menos de tres cuartos del vaso de jugo y claro, tenía bastante hambre. La tarde es menos difícil de pasar porque uno tiene el almuerzo sólido en la barriga.
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Me voy a tomar un vino tinto. No un sorbo. Una copa entera. Un Cabernet/Carmenère 2010 de Aliwen, una de esas marcas que nunca decepciona y tiene precios razonables.
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Al final me tomé media copa. Ame regó el resto sobre mis apuntes de Empresariado e Innovación, el examen del viernes.

sábado, 19 de mayo de 2012

Día catorce

Anoche fui a comer y a cine y contrario a mis insistencias de ir a un restaurante medianamente sano, terminanos comiendo en Hard Rock Cafe. Guácale. Pedí un jugo de mango sin azucar y una hamburguesa vegetariana sin pan ni nada...solo la "carne". Hace mucho no comía cosas sólidas de noche y tuve pesadillas espantosas por cuenta de eso. Todas, obviamente, eran de cómo me rajaba espectacularmente en los exámenes del jueves y el viernes.
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Acabo de hacer una hora y media de entrenamiento cross fit en el parque. Casi me da la pálida dos veces, pero fue un hit. Llegué feliz y despejada.
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Wok es un restaurante muy Clean-friendly. Comí una sopa de zanahoria con jengibre y leche de coco y una limonada con yerbabuena y stevia. No lo pude haber hecho mejor en la casa.

viernes, 18 de mayo de 2012

Día trece...

Qusiera comenzar diciendo "...aquí las tengo para que..." pero nada me parece más vulgar.
Mi desayuno de hoy consiste en un jugo (hecho en el extractor) de espinaca, yerbabuena, jengibre y piña, con una dosis extra de clorofila y 20 centímetros de fichas bibliográficas con los textos clave de mi exámen. Ya estoy a menos de una semana de los últimos y a una semana y un día de terminar esta dieta.
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Estoy en un estado zen hasta raro. Respiro profundo y siento cosquillitas en el estómago y el aire entrando poco a poco a los pulmones. Ahhh...
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Y cuando a uno le entran unas ganas locas de comer chocolate, que es la primera vez que pasa desde que comencé la dieta, va y mezcla leche de almendras, cacao sin dulce y stevia para matar las ganas. Y claro, se le pasan con la primera cucharada porque la mezcla es inmunda.

jueves, 17 de mayo de 2012

Cómo se hace mercado cuando uno está en detox

Chips de acelgas

Había visto muchas recetas de chips de col (kale) en internet y Laura me decía que eran de muerte, pero estaba resignada a no comerlas porque en Bogotá no he conseguido coles en ninguna parte. Sin embargo, hoy trajeron de la finca de mis papás en Guasca un canastado de verduras (sin certificado orgánico, pero que sé que no les echan nada más excepto humus de lombriz) y entre entre ellas, había unos cinco manojos de acelgas de tallos rojos que parecen dulcecitos de Zipaquirá.
Las vi medio parecidas a las coles y en un arranque de desesperación por ansiedad pre exámenes, decidí que iba a hacer chips con ellas a ver qué pasaba. Saqué las hojas de los tallos y guardé los tallos para hacer una sopa, las puse sobre una lata, les eché un hilo de aceite de olivas extra virgen y las espolvoree con sal de mar y pimienta negra. Después las metí 10 minutos al horno a una temperatura de 150ºC y quedaron deliciosas. Receta fácil, saludable, hipocalórica y mata ansiedad.

Día doce (una entrada de una enamorada de la comida a dieta)

Anoche fui con el señor marido a comer a La Brasserie con uno de sus clientes para celebrar una reunión en la que les había ido muy bien. En La Brasserie, mi restaurante favorito de la ciudad de lejos, me enamoro de ciertos platos por épocas. Hubo un tiempo en el que pedía mejillones con papas fritas y cerveza helada, para sentirme en Bruselas. Otra en que siempre pedía la ensalada con langosta. Últimamente, estoy enamorada del tartare de atún. Eso sí, siempre con un Malbec Alto de las Hormigas, uno de mis vinos favoritos precio-beneficio que por alguna razón nunca lo encuentro en las tiendas pero siempre está allá y en sus restaurantes hermanitos (Casa, Di Lucca y Niko). Sin embargo, ayer tuve que hacerle al mesero una pregunta que jamás pensé iba a hacer en un restaurante: "Mario, ¿Tienen alguna sopa que sea absolutamente vegana?" Eso, después de haber pedido un jugo de feijoa sin azucar y haberle dicho que no al vino y al pan untado con pasta de aceitunas negras (dolor en el alma).

Obviamente no había nada vegano en el menú, y menos las sopas. Después de volver a mirar la carta, decidí que la mejor opción disponible era la sopa de cebolla francesa sin queso y sin pan. Se les olvidó no echarle el pan, así que comí sopa de cebolla con pan rompiendo varios principios de la dieta de desintoxicación. El primero, la sopa de cebolla se hace con caldo de res. El segundo, la cebolla se carameliza con mantequilla. El tercero, para que sepa así de bueno, se le echa grandes dosis de jerez o de algún vino blanco muy seco. El cuarto, por supuesto, tiene por lo menos dos rebanadas del muy temible pan.

Cuando vino el postre, pie de nutella con helado de vainilla que ni probé, F, el cliente del señor marido, un españolete sensacional, me dijo: "Cristi, al paso que vas, la próxima vez que venga por acá, te veré rezándole al Sai Baba". Ante eso, morí de la risa y me tomé el cunchito de vino tinto que le quedaba al señor marido en la copa. Me alcanzó para acordarme qué tanto me gusta el vino. Además, el vino es tal vez la única bebida en el mundo en la que el cunchito es lo que sabe mejor que el resto: ya está aireado y saboreado. Fueron pecados menores pero sabrosos y hoy volví a encarrilarme con una malteada de kiwi, piña, manga (guácale), agua de coco y mantequilla de almendras.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Día once

Faltan diez días para terminar y ocho para mis exámenes comprehensivos. Tic, tic, tic.

Ayer fui a almorzar a Suna, tal vez el único restaurante en Bogotá donde uno puede estar absolutamente confiado de lo que se está comiendo estando en este programa. Me comí una corvina con cebolla y alcaparras sobre un timbal de aguacate. Estaba deliciosa y fui absolutamente feliz. Aproveché que estaba allá para comprarme un kilo de almendras y volver a hacer leche de almendras que se me había acabado y gracias a eso, mis batidos de anoche y de esta mañana quedaron deliciosos. Dejaré el agua de coco para tomármela sola porque mezclada no va tan bien, excepto con ron y el ron está exiliado de mi vida hasta el 26 de mayo.

Zori me preguntó esta mañana que como iba mi "purga" y que me dijo que me veía flaca. Tremendo piropo. A eso no tuve más que contestarle que mi purga iba divinamente, pensar que en verdad se trata más de una purga que de cualquier otra cosa y sonreír.

Como Laura, yo también quería hacerle una oda a las super comidas y para hoy escogí el aguacate porque la fruta más noble que hay. Estoy tan enamorada del aguacate que estoy usando crema para los ojos de aguacate (de Kiehl's), además de echárselo a todo lo que como. El aguacate está lleno de vitamina E y antioxidantes, que además de poner la piel linda, sirve para disminuir (e incluso eliminar) los quistes y los fibronomas mamarios (receta del cirujano de mama que me revisa mis fibronomas, no de cualquier página en la web), tiene grasas buenas que ayudan a disminuir el colesterol, a mejorar la digestión y sacian el hambre y para rematar, es supremamente versátil. El aguacate sabe delicioso en recetas de dulce y de sal. Le da textura a los jugos y un toque extra a las ensaladas. Y lo mejor de todo, es que en Bogotá se consiguen en cada esquina. Tengo que decir, para terminar, que poder comprar un aguacate "para hoy" es uno de los pocos placeres que me reivindican con esta ciudad caótica y agresiva.

P.D. Hoy comí un pollo con salsa de tomate y naranja, ambos prohibidos. Alguno de esos dos me da tos, porque he estado carraspeando desde que almorcé.

martes, 15 de mayo de 2012

Día diez

Anoche me quedó inmunda la malteada. La hice con agua de coco, aguacate, cocoa, chia y stevia. Estaba hedionda. Así que decidí reicindicarme esta mañana y me hice un suculento jugo de piña, espinaca, aguacate, papaya, limón y jengibre. Está de muerte.
(va foto del jugo con brazo de muñeca al lado para darle un toque interesante).

lunes, 14 de mayo de 2012

Sudando frío


Dos días de comer ‘normalmente’ habiendo reintegrado casi todas las comidas previamente eliminadas y llevo dos noches sudado frío entre sábanas como una loca.  Será que mi cuerpo aun sigue tratando de eliminar toxinas? 

Felicitaciones a Cristina por completar una semana entera de este detox en Bogota, donde la oferta de alimentos alternativos es limitada y las presiones sociales a ser ‘normal’ y de no hacer cosas ‘extremas’ son bastante altas.

Le di el programa a mis padres para que lo aplicaran en la casa y creo que no les llamó ni cinco la atención, se rindieron sin siquiera averiguar si en Colombia existe leche de almendra o no.

Día nueve

Hoy me desperté con los ojos como si me hubiera picado una abeja. Z, la del shiatsu, me dice que es un síntoma de cuando el hígado se está limpiando, que "él..."me lo agradecerá".
Por alguna razón, parte de este rollo de ser muy sano implica personificar las partes del cuerpo. El hígado te habla a través de los ojos, el cuello a través de los pies... Muy seguramente me acostumbrare a comer quinua toda la vida y a dejar el tinto para siempre, pero jamás a hablar de las partes de mi cuerpo como personitas qur viven dentro de mi gran persona. Jamás.

domingo, 13 de mayo de 2012

Cosas que aprendí


Me dio mucha tristeza finalizar mi detox; me sentí muy cómoda con este estilo de vida por que me hizo sentir bien todo el tiempo.  Ahora me siento un poco a la deriva sin saber que hacer.  El lunes regresaré a mi detox, la verdad lo haré un poco más relajado como parte de un programa más a largo plazo.

Cosas que aprendí de este detox;
1.     El respeto por la comida.  Un respeto increíble hacia los productos frescos y naturales.  Todo sabe más rico, aunque al principio hay que entrenar al cuerpo a los nuevos sabores.  Después de un rato, se redescubre la intensidad de todos los elementos en modos de preparación más frescos que mantienen la integridad de los nutrientes.
2.     Uno definitivamente es lo que come.  Me impresionó lo inmediato que es este detox.  Desde el primer día se siente uno diferente, también es increíble que cuando uno come menos tiene más energía.  Esto no lo hubiera entendido nunca si no lo hubiese vivido.
3.     Negarse cosas puede ser muy bueno para el espíritu.  Al principio uno cree que se esta negando cosas pero al contrario, esta creando oportunidades para descubrir otras.
4.     La comida orgánica sabe muy distinto.  No me pueden decir que la carne de pollo de un animal alimentado con hormonas, en una jaula donde no se puede mover y no puede ver el sol es lo mismo que la carne de un animal que se mueve con más libertad.
5.     La proteína viene de muchos sitios distintos y no solamente de la carne animal.  La falacia nutricional más grande de todos los tiempos, creer que para alimentarse bien hay que comer carne animal.  En este detox pude saborear distintos pescados, pollo, pato y cordero y es una parte importante de la dieta pero proteína hay en todo.
6.     Dejar de tomar leche no lo ‘descalcifica’ a uno (Cristina!!!).  Somos el único mamífero que sigue tomando leche en la edad adulta.  Calcio existe en una dieta balanceada de frutas, verduras, legumbres y nueces.
7.     Consumir grasas de alta calidad lo ayuda a uno adelgazarse.  Las grasas lo mantienen a uno lleno por más tiempo.
8.     El azúcar y el gluten son de temer (o al menos hay que respetar). Lo hay en TODO y sacarlo del organismo es un excelente ejercicio.  La mayoría de nosotros tiene algún tipo de intolerancia con el gluten y el azúcar. 
9.     Podemos cocinar en nuestra propia casa igual o más rico que un buen restaurante.  Impresionante poder tener una relación intima con lo que uno comer, saber exactamente que tiene la comida que uno come.

Una de las consecuencias más extrañas de este proceso fue lo poco satisfecha que me sentí consumiendo cosas que mi cerebro se empeñaba a pensar que “necesitaba” o que le “hacía falta”.  Cuando volví a comer papas fritas, no me dio el placer que antes le sacaba,  lo mismo ocurrió cuando me comí una hamburguesa.  Estos platos perdieron el atractivo que tenían para mi.  No me dieron el “high” que le aprendí a sacar a los alimentos del detox.  También me desencanté bastante con la carne animal en general.  Tolero muy bien el pescado pero le tengo mucha desconfianza a la carne roja y el pollo, me dan un poco de ‘asco’.  Los siento muy almizclados,  como con un afer-taste demasiado fuerte.

Muero por volver a empezar, ya se que haría mejor en esta ronda, y quiero ver qué ocurriría si completo todos los días sin el ‘break’ que me di.  Me ha dado mucha ansiedad perder mi ‘proceso’.  Tuve un par de mañanas difíciles en donde me obsesioné por desayunar un jugo de melón y me doy cuenta que mi cuerpo reacciona muy bien a estos alimentos, debo poder seguir una versión más adaptada para el resto de mi vida.

sábado, 12 de mayo de 2012

Día siete

Estoy a punto de terminar la primera semana del programa y me siento regia. Ya se lo he recomendado a varias personas. No me quiero volver una apóstol del método o algo por el estilo, pero si yo me estoy sintiendo tan bien, ¿por qué no compartir la receta?

Anoche me sentí un poco débil así que esta mañana me hice una malteada bastante calórica y sustanciosa: tenía papaya, limón, un kiwi, medio aguacate sapo, dos dátiles y una cucharada de mantequilla de almendras hecha por mí. Ah, le puse un poco de stevia para que fuera dulce y sabroso. Efectivamente quedó de muerte y me ha dado suficiente energía para pasar el día siguiéndole el ritmo a mi hija de tres años.

viernes, 11 de mayo de 2012

Zu Bisou

Hice trampa, un pedazo de pizza... pero los dejo con un pequeño burlesque de la esposa de Don Draper.  :-)

jueves, 10 de mayo de 2012

Día cinco

Tres reflexiones para el día de hoy:

Primero, ¿por qué Junger quita el tomate? No lo explica bien en el libro y creo que de todas las cosas es lo único que verdaderamente me hace falta. El tomate es una exquisitez absoluta y es imposible evadirlo en mi casa. Hoy volví a almorzar dónde mi mamá y me hicieron pollo con tomate, aceitunas y alcaparras. No le podía quitar el tomate, así que es la segunda vez que rompo el régimen con tomate. Aunque confieso que comer tomate me parece una falla menor. De resto va muy bien.

Segundo, por ahí dicen que uno nunca puede ser demasiado rico o demasiado flaco y mi respuesta es que sí y sí. Qué encarte tener demasiada plata, termina volviéndosele a uno un trabajo de tiempo completo ser rico y administrarla. Pero esa es una reflexión para mi otro blog y no para acá. Lo segundo en cambio, sí es un tema perfecto para En cuerpo ajeno. Hoy vino una amiga de mi mamá a almorzar: una mujer muy guapa, recién separada, que está en proceso de reconstruir su vida. Llegó a quejarse porque un amigo le había dicho que la veía bien, pero que se subiera tres kilos para quedar perfecta, y que ella estaba feliz como estaba. Yo tengo la filosofía de no meterme en la vida de los demás y menos en sus decisiones sobre sus cuerpos. Es una cosa de principios. Sin embargo, aunque le dije que uno tenía que hacer lo que quisiera con su cuerpo, cosa que sostengo y sostendré siempre, pensé que  a mí no me gustaría estar así de flaca. Yo tengo la ventaja de ser alta, y las altas podemos disimular mucho mejor tanto los kilos de más como los kilos de menos, pero en todo caso, la flacura extrema, que hace que el cuerpo de uno se parezca al de una niñita, no me gusta para nada. Así no me quisiera ver jamás. Me gusta ser fuerte y femenina, y la flacura así la asocio con la debilidad y las niñitas, todo lo contrario. Nótese que aquí no estoy hablando de anorexia, que es otra cosa, sino de ese punto en el que a las mujeres sanas se les va la mano con la dieta y el culo se les vuelve dos cocas al revés.

Tercero, esta dieta tiene unos gallos adicionales de los que no hemos hablado que no están relacionados con la comida. Por ejemplo, que hay que exfoliarse la piel todos los días, cosa con la que no tengo problema.  Pero también hay que bañarse con agua fría y agua hirviendo con intervalos de dos minutos, cosa que me ha costado mucho trabajo. Creo que prefiero no volver a tomarme un trago en mi vida que condenarme a bañarme en agua fría para siempre... Mentiras, si me ponen a escoger creo que prefiero bañarme con agua fría, pero igual creo que logré transmitir la idea de lo duro que me resulta. También hay que evitar las cremas con químicos, el desodorante, y todas las cosas que uno se unta que no se comería. Eso tiene la ventaja de que he estado embadurnándome con aceite de almendras y bañándome con jabón de aceite de oliva. Sin embargo, hoy hice trampa con el desodorante. Creo que una vez cada tres días no será tan grave y prefiero intoxicarme un poco que ser la que tiene chucha y no se da cuenta.


Reflexión final: la mantequilla de almendras está en la categoría de vulgaridades deliciosas del universo. Se la recomiendo a todo el mundo y se puede hacer en la casa (poner almendras a triturar suficiente tiempo para que se vuelvan cremosas y listo). Yo usé mi triturador de café para hacerla y quedó de muerte.

Perdí a mi perro Fidel

Hoy mi día 15.

Ayer perdí mi perro.  Mejor dicho lo “arbolié” y no me vine a dar cuenta que faltaba en la casa hasta dos horas después.  Lo dejé tirado en la tienda de especialidades de cocina donde compré las dos caserolas de Le Creuset.  Me sentí pésimo pero por fortuna este es un país civilizado y, después de esperar una hora por si regresaba la dueña del animalito, llamaron al Dog Warden de mi zona para que lo recogiera.  Allí fue a parar por mi descuido.  Esto lo cuento como parte de los desatinos de haber bebido el fin de semana pasado, por que mi cabeza definitivamente estaba en Pacha y en las caserolas y no en mi rol de mamá de Fidelito.  Me dio mucha angustia por que está tomando antibióticos y hay que estar muy pendiente de él.  Nunca es un buen momento para perder un perro.

En la noche cené una deliciosa sopa de ahuyama con pimienta de Jamaica (allspice), canela y romero.  Le puse un poco de cilantro para decorar.  El cilantro es una de mis cositas verdes preferidas.  Me he dado cuenta que la mitad de la gente en el mundo odia el cilantro por que les huele a jabón, y que es una predisposición genética. Una lástima total para aquellos especímenes que nunca podrán disfrutar la verdadera cocina mejicana, por ejemplo.

Sigo feliz con este detox, los resultados han sido tremendos y anoche dormi 10 horas seguidas, que es algo que no pasa desde mis años de adolescencia.

Hoy Dia 15, almorcé mi famoso salmon tailandés que sale antes del horno en la foto de abajo.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Cosas Fetiche, Primera Parte



Adelantándome al final del detox tengo unas ganas locas de comer huevos cocotte y compré esta belleza de articulo fetiche.  Mis primeras Le Creuset.  Oui, je suis follement amoureuse.

Por otro lado hoy estuve MUY garosa pero comi solo cosas permitidas.  La cumbre de la garosidad?  Los dulces de coco de Martamaria, pura sabrosura de coco, cacao, linaza y cereza pasa.  Buenisimo para hacer popodulopoulous.

Au revoir!

Día cuatro

Últimamente estoy estudiando en la casa de mi mamá. Eso significa que estoy vetada de la cocina, donde manda Zoraida y más nadie. Así que, cuando voy a almorzar acá, tengo que hacer todo un cortejo complejo para convencer a Zori de que por favor me haga x o y cosa, que no le eche al almuerzo mantequilla, crema, tomate, pimentón y la lista larguísima de cosas que no puedo comer. Aunque ella me dice que sí, que sí y que sí con una sonrisa que parece sincera pero que en realidad es de desesperación, hasta que por fin la dejo en paz, tengo sospechas cada vez que como acá. En mi casa mando yo sobre mis sartenes, así que cuando almuerzo allá, sé exactamente qué estoy comiendo, desde dónde lo compré, hasta con qué lo cociné y cómo lo serví. Y por supuesto, allá puedo hacer quinua y todas las cosas deliciosas que están permitidas. Aquí, me resigno a no comer arroz blanco (y a explicarle a Zori, otra vez, por qué no voy a comer arroz mientras mi mamá se ríe).

Hoy no me desperté tan energética como ayer. De hecho, son las 12 del día y no he revisado sino dos artículos. Aunque, en mi defensa, esta madrugada leí dos capítulos del libro de Scott, el libro clave para mis exámenes doctorales. Espero que la cosa se mejore en lo que queda del día. Ya no tengo ni un minuto que perder. Sin embargo, y aquí viene el comentario que tiene que ver con el programa, no tengo ni el más mínimo antojo de coca cola light o de tinto, mis dos principales fuentes de cafeína. Sobre todo porque lo que tengo no es sueño ni cansancio sino mamera y la mamera no la curan las bebidas negras. De hecho, no la cura nada excepto un sacudón.

Esta mañana hice la malteada de leche de coco con mango, piña y maracuyá, solo que no le eché ni piña ni maracuyá porque no había y que en realidad fue de manga (mango tommy) y no de mango. Podría escribir un libro entero de por qué detesto la manga, pero ahora solo voy a decir que es una vaina fibrosa y maluca que no sabe a nada y que no le hace honor a sus primos, el suculento mango de finca de tierra caliente o el blandito y deliciosamente empalagoso mango dulce. Duré una hora tomándomelo por lo fea. Incluso, lo volví a licuar con más stevia, clorofila y jengibre para que subiera un poco mejor pero no la logré. Igual me la tomé, pero salí de mi casa tremendamente aburrida. Lo grave es que mi almuerzo tampoco pinta locamente emocionante (atún de lata con verduras al wok, lo que no me emociona es el atún de lata). Tal vez termine sorprendiéndome. Igual, mañana cocinaré yo en mi casa para asegurarme de que todo esté delicioso y libre de sospechas. Tengo planeado parar esta tarde en la pescadería de Central para darme un gustazo con un pedazón bien bonito de atún o salmón.

Lo bueno es que ayer salté lazo y logré saltar 10 minutos seguidos sin inmutarme. No he perdido mi estado físico a pesar de los meses que llevo sin correr por el asma. Tendré que volver a amarrarme los tenis pronto para probarme en el parque. No veo la hora.

Comidas milagrosas, Segunda Parte


Otras comidas que me tienen completamente enamorada:

1.     Mantequilla de almendra: una refinada mantequilla de maní llena de proteína

2.     Jengibre: Delicioso en jugos, excelente anti parasítico

3.     Chips de col rizada (kale chips): con curry en aceite de coco y un poco de sal para que sepan rico. Una buena alternativa para los que les hacen falta las papitas de paquete.

4.     Mi salmón thai: Este salmón es tan delicioso que se derrite en la boca.  Eso si, encontrar el salmón perfecto es costoso, especialmente aquí en Londres.  A este le hecho chiles, agave, jengibre, cebolla larga y aminos líquidos.  Es increíble!

martes, 8 de mayo de 2012

Comidas milagrosas, Primera Parte


Estoy sintiendo mucho amor y agradecimiento por algunas cosas que he descubierto en esta limpia.  Algunas cosas ya las utilizaba diariamente en mi cocina, otras cosas son completamente novedosas en mi casa.  Nunca me imaginé que mi relación con la comida cambiara de algo que me generara culpa y placer a algo que me hiciera sentir orgullo y placer.  Quiero compartir algunas cosas que me hicieron feliz en estos primeros 13 días.

1.     Tener a Cristina y a Martamaría de compañeras de Clean.  Uno se siente menos loco, mejor acompañado y puede comparar sus experiencias fácilmente.  También tiene a alguien que aplauda, que se alegre, que se ponga competitivo con uno, que cocine, y que lo cuide de las malas ideas.

2.     Ajo negro:  Una cosa muy especial el ajo negro, lleno de antioxidantes, sabe a dulce de tamarindo sin el azúcar, suave, viene pelado.  Este ajo lo llevo usando desde hace más de un año y me tiene muy feliz

3.     Chile picante: Wow el poder del picante, de los chiles picantes, del fuego que le da a las comidas, los sabores que resalta.  De la mano del chile también incluyo sabores que están totalmente permitidos que son comida de dioses como el cilantro, el comino, el eneldo, la cebolla larga, tantas cosas que le dan SABOR a la vida y no vienen en un caldo Maggi.

4.     Los snacks de las tiendas naturistas que a veces lo sacan a uno de apuros.  Me gustó la idea de estos paquetitos, son olivas (o-LOVE-as).
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5.     La quínoa:  El descubrimiento por excelencia de Martamaria en esta dieta.  Lleno de proteínas, de amino ácidos, de cosas buenas.  Unos granitos increíblemente versátiles y que también se utilizan para hacer pan.


Amar la comida no solo como sustento sino como una manera de sanarse tanto física como espiritualmente.

Los espero en mi cocina, que ganas de compartir!  Ya convencí al señor esposo que me acompañara a estar CLEAN.