viernes, 16 de marzo de 2012

El día de hoy, que ya no me acuerdo cuál es.

Anoche terminé el día con una ginebra con tónica y llorando como una Magdalena. Esa angustia y esa lloradera (fruto de una pelea dolorosa con mi hija de tres años en la que se juntaron sus frustraciones y las mías) solo podía pasarse con una ginebra. Y eso que fue solo una, porque estaba como para varias.
Hoy desayuné un huevo y una clara en omelette con tomate por dentro y un poco de queso rallado y un jugo de guayaba sin azucar. Me tomé un café al medio día y unas galletas de esas que en teoría son light.
Almorcé carne con guiso y ensalada y naranjada sin azucar.
Me comí un puñado de cáscaras de naranja confitadas hechas por mi madre.
Voy por el tercer café.
El día lo comencé realmente leyendo esto de Margarita Rosa de Francisco en el que confiesa que nunca se ha sentido realmente cómoda en su cuerpo. Que de alguna forma, envidia a esas mujeres mucho menos guapas que ella (o sea, todas, porque difícil una mujer más bella) porque son más felices en sus cuerpos imperfectos.
Quedé triste e impactada. Mundo loco.
Esta noche me comeré un postre sabroso y contaré el sexo como ejercicio del día.
Mañana vuelvo a comenzar con más disciplina.

No hay comentarios:

Publicar un comentario