domingo, 11 de marzo de 2012

Deporte Extremo


Por más gente que haya en las montañas del mundo, esquiar me sigue pareciendo un deporte extremo.  Y es que no hay nada como llegar al pico de una montaña, dejarse atrapar por el pánico, paralizarse, sudar frío y no poder entender por qué carajos uno se atrevió a pensar que esta cosa era placentera.  Quedarse quieto,  respirar entrecortado, tratar de ignorar a los otros súper esquiadores que zumban al lado y desaparecen en la bruma, dejarse intimidar por la magnitud de la montaña y querer estar en casa en posición fetal.

Dicen los instructores que hay que partirlo todo en pedacitos digeribles, que no hay que dejarse ganar del miedo.  Hay que tomar las cosas con calma momento por momento.  Imagino que así debe ser este desafío, tomar la decisión correcta en cada momento, de a poquitos y de repente ya pasaron los 90 días.  Estoy sobre simplificando por que siempre hay razones por las cuales uno no toma la decisión correcta, pero eso es material de otro post.  Por ahora les dejo fotos de los moretones de mi amiga, que quiso ganar la carrera de trineos y lo logró.

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