Día 1
de nuevo y todo bien, nada que reportar.
Un poco de ‘blues’ de lunes, lo cual es extraño en mi caso.
El fin
de semana fue de excesos deliciosos; dos noches en el pueblo de Bray cenando en
restaurantes de tres estrellas Michelin; el Fat Duck y el Waterside Inn. Toda una experiencia culinaria llena de
teatro y fantasía. El cuerpo reacciona
inmediatamente a las mezclas complejas de elementos con una barriguita templada
y, si se tiene suerte, feliz. Por ahora
no veré los resultados de los excesos hasta en una semana, pues dicen que eso
es lo que se demora el cuerpo en asimilar los alimentos.
Ya de
regreso en Londres y empecé el día haciendo compras en Whole Foods en donde me
amargué después de esperar 20 minutos en la acera con 6 bolsas pesadísimas y ni
un solo taxi. Siempre hay gente que
alimentar en casa y me sentí sola e idiota sin carro y sin poder tomar
transporte público; no hay donde poner tantas bolsas. Realmente sin nada de qué quejarme, me
concentré en la tristeza de un verano que no es verano y de mis manos
congeladas en la mitad de junio. Mi
oficina, que es mi sala, que es mi cocina, estaba helada y tuve que prender el
calentador.
Decidí
regresar al estilo de vida Clean por que me siento perdida sin él. Debo ser honesta conmigo misma, y debo
entender que en mi caso es más fácil quitarle opciones a mi estilo de vida que
aprender a negociarlas todas sin hacerme daño en el proceso. Así que empecé otra vez con las vitaminas y
las comidas sanas sin preocuparme de lo que estaba dejando por fuera. Fue como ponerme un par de jeans viejos,
deli. Me doy cuenta que para ser 'vanidosa' de verdad no puedo dejar que mi cuerpo regrese a lo que era antes del
primer detox... and so i am here again.
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