jueves, 21 de junio de 2012

Imprudencias


Uno en Colombia se acostumbra a la fastidiosa opinionadera de todo el mundo. Unos opinan sin saber, lo que resulta medianamente fastidioso y a lo que uno se acostumbre eventualmente, por alguna razón. Otros opinan cuando nadie les ha pedido que lo hagan, lo que en cambio resulta absolutamente fastidioso siempre. Hoy la manicurista que va a la casa de mi mamá y a quién nunca he soportado me miró y me dijo, de la nada, "Qué va, Cristinita, si usted no más tiene que perder coco kilos y queda regia". No sé si me fastidió más que me dijera Cristinita, cuando le llevo dos cabezas, o que haya señalado lo evidente, que tengo que perder cinco kilos. Lo peor es que procedió a señalar mis piernas y completó su imprudencia con la siguiente perla, "Tiene la barriga divina, pero tiene que hacer algo con esas piernotas."
Ay, la vanidad...
Ay, la imprudencia...


No hay comentarios:

Publicar un comentario