Mi
abuela siempre nos dijo que a los hombres se les enamoraba desde estomago. Y tenia razón, creo que una de las formas más
sinceras y viscerales de amar es por medio de la nutrición. Solo ahora empiezo a entender este concepto
y me da tristeza pensar que en los abuelos esta idea nunca penetró y que a mis
padres, los baby boomers, les cuesta muchísimo trabajo entender la importancia
que tiene la nutrición en el cuerpo.
Curiosísimo que los padres de mi marido, que son mayores que los míos,
entiendan perfectamente este concepto y es que ellos sí fueron hippies en los
70s y mis padres jamás se hubieran sometido a modas ni suplementos poco
convencionales. Y ahora vemos los
resultados, mis suegros están regios, tendrán una madurez sana e integra con la
dignidad de un cuerpo nutrido en todos los sentidos.
Y aquí
estoy yo, tengo treinta años y por fin me estoy enamorando de mi cuerpo,
fascinada por lo fuerte que es, por lo resistente que es, por lo perfecto que
opera y por lo noble que ha sido conmigo a pesar de que le he dado mucho palo.
Un par de fotos de cómo me he nutrido desde que empecé el detox.
Ayer
desayune un jugo de espinaca con manzana y pera. Almorcé DELICIOSíSIMO un atún a la plancha
sobre una ensalada verde con aguacate.
Me tome mi aceite de orégano, mi aceite de oliva para la digestión mi
milk thistle para el sistema inmunológico que ayuda a mi hígado a eliminar
toxinas. Cené un jugo de manzana con jengibre
y eneldo. Le metí lo que fuera a la
maquina de jugos, todo sale sabiendo a gloria… hasta el eneldo!
Hoy
tenia un día fuerte de trabajo y empecé con una rutina de ejercicio por lo cual
necesitaba algo más potente que un jugo; malteada de frutos rojos con polvo de
chlorella (unas algas marinas verde que te quiero verde), salió de un color
bastante intenso pero al paladar, muy fresco.
Almorcé chuletas de cordero adobadas con aceite de oliva, ajo, romero y
mostaza Dijon con espárragos al vapor.
GLORIA!


No hay comentarios:
Publicar un comentario