Día 8,
y estoy feliz de haber completado una semana en este detox. Me faltan dos más. Uno tiene sus días y estos últimos dos no han
sido los mejores; por un lado he estado muy irritable con P, me da rabia que no
me apoye todo lo que desearía que me apoyara.
Seria muy chévere si no pidiera el mousse de chocolate de postre y otras
cosas de ese estilo en frente mío. P es
un flaco que no se engorda con nada, y come muy saludablemente, ni siquiera le
gusta el dulce! No entiendo por que
ahora, justo cuando yo estoy en estas, le entra la locura por los dulces. Ayer también pidió ‘cotufas’, es decir,
palomitas de maíz en cine y yo me fui por una botella de agua. Es doloroso, especialmente por que soy de las
que nunca ha dejado de comer nada por disciplina. Tengo dos días estancada en mi peso, ya baje
2 kilos pero no he bajado más. Me dice
mi amiga Karla que concentrarme en el peso me impide ver los otros beneficios,
que a la larga son más importantes.
Por
otro lado esta mañana tenía ganas de comerme mis galletitas Loacken y en vez me
fui a comprar bikinis para este verano.
Hay que aclarar que nunca compro bikinis, me estresa mucho esta
actividad. Las luces de los vestidores son
siempre fatales, la blancura de mi cuerpo, ver imperfecciones y la tristeza que
me invade saber que en los últimos 10 años, si bien he estado relativamente en
forma, se han caracterizado por una dejadez bastante extrema con respecto al
ejercicio y la nutrición. La pobre yo de
17 años me estaría detestando!
A pesar
de sentirme de alguna manera ‘ganadora’ después de haber completado tan solo
una semana, siguen las tentaciones y el deseo de comer cosas no
permitidas. Según el Dr. Junger llega un
momento en que uno deja de fantasear con estas comidas y el apetito
cambia. No estoy segura que esto sea lo
correcto en mi caso.
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