Soy una mujer realmente sana. Tengo mucho mejor estado físico que la gran mayoría de niñas de 20 que hay por ahí. Hago ejercicio cuatro veces a la semana o más, tengo buena resistencia, fuerza y elasticidad. Como divinamente. Casi nunca hago trampas con mi dieta, pero cuando las hago me las gozo y procuro ser moderada. Mi salud es excelente, no me dan casi gripas y cuando me dan las súper fácil, no me duelen las cosas, manejo mis problemas casi siempre con hierbitas y comida adecuada, duermo bien, mi sistema digestivo funciona como un reloj, tengo el pelo sano, la piel sana, el colesterol y los triglicéridos por debajo del rango normal, el azúcar en el piso del rango normal, casi siempre tengo energía y en general me siento muy bien. Mi BMI está dentro del rango de lo normal (24,3) y tengo un porcentaje de grasa bueno (hace rato no me lo mido, pero debo de estar por debajo de 23%). Peso mucho, pero porque de verdad tengo huesos grandes y músculos fuertes. Sin embargo, hemos llegado a un punto en que eso no es suficiente. Los cánones estéticos poco tienen que ver con mujeres reales sino con unas semidiosas millonarias con acceso a estilistas, cocineros y entrenadores personales que las mantienen flacas, bellas y dentro del marco de la perfección de Hollywood. Y uno, como un idiota, se come ese cuento y está condenado a sentirse inadecuado el resto de la vida.
Claro que tampoco es solo culpa de uno, de la televisión y de los blogs de moda. Así uno se las de que puede estar tranquilo con su cuerpo y que es decisión de uno, salen por ahí los comentarios de la gente cercana a uno. El otro día, A me dijo que yo tenía buena figura y que tenía mucha madera, que era cuestión de perder 5 o 7 kilos y quedaba "perfecta". Me lo dijo con cariño y en el fondo era un piropo, pero el comentario estaba cargado de ese delirio de perfección estúpido que viene de todo eso. Anoche, para no ir más lejos, mi abuela se tomó dos tragos de más y me dijo "Mija, usted nunca ha tenido barriga, pero de tetas tampoco le tocó nada" y con su dedo me espichó muerta de la risa el brasier. También era un piropo en el fondo y sé que lo estaba diciendo con cariño. Pero si eso es lo que piensa la gente que está al lado de uno y que lo quiere, ¿cómo hacemos para efectivamente estar tranquilas y contentas dentro de nuestra propia piel?
Realmente quisiera saber la respuesta a esa pregunta. Me acabo de pasar varias horas viendo vestidos de actrices en la alfombra roja y ninguna de las chicas se parecía a mí. Después me di cuenta de lo ridículo que era buscar una actriz que "se parezca a uno" para elegir que ponerse, pero sigo con ganas de poder ir al matrimonio de mi hermano, el evento que desencadenó esta reflexión, viéndome como una estrella de cine.
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