El lunes comencé el Fast Metabolism Diet, que es en esencia una forma diferente de mezclar lo que ya estaba comiendo con básicamente las mismas restricciones. A pesar de mis dos últimos posts (en los que me quejé mucho), he seguido muy juiciosa. Ya bajé 5 kilos y estoy a 3 de estar en el punto mega mamacita de ponerse bikini para meterse a la laguna de Tota. La dieta esta famosa es básicamente clean eating, pero dividido en tres frases. Una Fase 1 de dos días, en la que comes granos buenos (quinua, arroz integral, aventa y del estilo) y fruta al desayuno; fruta a las medias nueves; granos buenos, proteínas magras, verduras y fruta al almuerzo, y repites las medias nueves y el almuerzo a las onces y la comida. En esta fase debes hacer muchos ejercicios cardiovasculares. Una Fase 2 de dos días también, que son una mierda, en la que comes vegetales verdes y proteínas magras de desayuno, almuerzo y comida. El jueves desayuné, almorcé y comí pollo con bróculi bajitos de sal y al final quería pegarme un tiro. En estos días haces entrenamiento de fuerza--yo levanté fierro sin miedo. Y una Fase 3, de tres días en las que comes granos buenos, fruta, verduras verdes y grasas buenas (almendras, aguacate, coco, aceitunas, etc) al desayuno; grasas buenas y verduras verdes en las medias nueves; grasas buenas, proteínas magras, verduras verdes y frutas al almuerzo, y repites las medias nuevas y el almuerzo a las onces y la comida. Esta fase 3 es la felicidad absoluta después de los dos días de la fase 2. En estos días hay que hacer ejercicios recreativos y yoga. Todos los días hay que tomar muchísima agua: la mitad de tu peso en libras en onzas... No he sacado los cálculos exactos, pero me tomo 3 litros por si acaso. Y, por supuesto, no incluye los sospechosos de siempre: azúcar, lácteos, alcohol, alimentos procesados, etc.
Ayer no la habría recomendado, pero hoy que me estoy comiendo de onces un tazón de verduras con aceitunas verdes (mi comida favorita del mundo entero) y aceite de olivas en generosos chorriones, después de haber desayunado una avena deliciosa con coco rayado y aceite de coco, la recomiendo sin dudarlo. Es lo mismo que hacía antes, pero la reorganización de los alimentos definitivamente le da un empujón al metabolismo.
Una ventana a lo más ligero de nuestras almas: nuestra ¿sana? obsesión por la comida saludable y el ejercicio. Prepárese para leer recetas, reflexiones y purgas mentales escritas a cuatro manos, aunque por unos nueve meses, será a seis manos.
viernes, 25 de octubre de 2013
miércoles, 23 de octubre de 2013
Mujeres que quieren desaparecer
Me acaban de preguntar con preocupación "Mona, ¿y es que usted está aguantando hambre?", a lo que yo respondí con una sonrisa grande "Gracias", como si se tratara del mejor piropo que me pueden echar en la vida. Yo estoy lejos de ser flaca, menos de ser una flaca tan flaca que preocupe. Soy alta, de contextura ancha, huesos grandes y tengo músculos. Incluso más de lo que le gusta a muchos hombres, esos que dicen que los abdominales marcados son "masculinos". De hecho, en mis momentos más flacos, en los que he tenido el porcentaje de grasa por debajo de 20%, no he bajado de talla 6 americana, y me quedaba apretada. Habiendo hecho esa aclaración, vuelvo a lo importante, ¿En qué momento lo que claramente era un antipiropo (el que me lo dijo no me estaba echando flores) fue un piropo para mí?
Toda mi vida he fantaseado con ser flaquita y chiquita. Básicamente, he fantaseado con ocupar menos espacio en el mundo y pasar de agache. Tengo la idea de que la gente chiquita se sale con las suyas más fácil. De hecho, cuando mi amiga M me decía cuando niñas que cuando grandes ella "se iba a estirar" y me iba a pasar, lo único que pensaba yo era que ojalá eso sucediera. 29 años después de que comenzó mi amistad con M, le sigo llevando la misma cabeza en altura y doblándola en tamaño. Mis pasos son más pesados que los de M, nunca he necesitado ayuda para abrir un frasco o cargar una maleta y si a mis 1,73 le sumamos los 10cm que le añaden mi pelo (que siempre está despelucado) y una voz ronca y fuerte a pesar de mis esfuerzos por ser discreta, la fantasía de salirme con las mías y pasar de agache es difícil. Por eso, una señal de alarma para mi amigo, resulta un piropo infinito para mí. Y sí, estoy aguantando hambre, porque las mujeres que dicen que "comen de todo y en cantidades gigantescas y siguen flacas" son unas viles mentirosas. Si uno quiere ser flaco hay que cuidarse, decirle que no a ese pedazo de ponqué y 'pasar' cuando repartan aguardientico.
Toda mi vida he fantaseado con ser flaquita y chiquita. Básicamente, he fantaseado con ocupar menos espacio en el mundo y pasar de agache. Tengo la idea de que la gente chiquita se sale con las suyas más fácil. De hecho, cuando mi amiga M me decía cuando niñas que cuando grandes ella "se iba a estirar" y me iba a pasar, lo único que pensaba yo era que ojalá eso sucediera. 29 años después de que comenzó mi amistad con M, le sigo llevando la misma cabeza en altura y doblándola en tamaño. Mis pasos son más pesados que los de M, nunca he necesitado ayuda para abrir un frasco o cargar una maleta y si a mis 1,73 le sumamos los 10cm que le añaden mi pelo (que siempre está despelucado) y una voz ronca y fuerte a pesar de mis esfuerzos por ser discreta, la fantasía de salirme con las mías y pasar de agache es difícil. Por eso, una señal de alarma para mi amigo, resulta un piropo infinito para mí. Y sí, estoy aguantando hambre, porque las mujeres que dicen que "comen de todo y en cantidades gigantescas y siguen flacas" son unas viles mentirosas. Si uno quiere ser flaco hay que cuidarse, decirle que no a ese pedazo de ponqué y 'pasar' cuando repartan aguardientico.
viernes, 11 de octubre de 2013
Estoy un poco furiosa con el universo, y conmigo de paso
Soy una mujer realmente sana. Tengo mucho mejor estado físico que la gran mayoría de niñas de 20 que hay por ahí. Hago ejercicio cuatro veces a la semana o más, tengo buena resistencia, fuerza y elasticidad. Como divinamente. Casi nunca hago trampas con mi dieta, pero cuando las hago me las gozo y procuro ser moderada. Mi salud es excelente, no me dan casi gripas y cuando me dan las súper fácil, no me duelen las cosas, manejo mis problemas casi siempre con hierbitas y comida adecuada, duermo bien, mi sistema digestivo funciona como un reloj, tengo el pelo sano, la piel sana, el colesterol y los triglicéridos por debajo del rango normal, el azúcar en el piso del rango normal, casi siempre tengo energía y en general me siento muy bien. Mi BMI está dentro del rango de lo normal (24,3) y tengo un porcentaje de grasa bueno (hace rato no me lo mido, pero debo de estar por debajo de 23%). Peso mucho, pero porque de verdad tengo huesos grandes y músculos fuertes. Sin embargo, hemos llegado a un punto en que eso no es suficiente. Los cánones estéticos poco tienen que ver con mujeres reales sino con unas semidiosas millonarias con acceso a estilistas, cocineros y entrenadores personales que las mantienen flacas, bellas y dentro del marco de la perfección de Hollywood. Y uno, como un idiota, se come ese cuento y está condenado a sentirse inadecuado el resto de la vida.
Claro que tampoco es solo culpa de uno, de la televisión y de los blogs de moda. Así uno se las de que puede estar tranquilo con su cuerpo y que es decisión de uno, salen por ahí los comentarios de la gente cercana a uno. El otro día, A me dijo que yo tenía buena figura y que tenía mucha madera, que era cuestión de perder 5 o 7 kilos y quedaba "perfecta". Me lo dijo con cariño y en el fondo era un piropo, pero el comentario estaba cargado de ese delirio de perfección estúpido que viene de todo eso. Anoche, para no ir más lejos, mi abuela se tomó dos tragos de más y me dijo "Mija, usted nunca ha tenido barriga, pero de tetas tampoco le tocó nada" y con su dedo me espichó muerta de la risa el brasier. También era un piropo en el fondo y sé que lo estaba diciendo con cariño. Pero si eso es lo que piensa la gente que está al lado de uno y que lo quiere, ¿cómo hacemos para efectivamente estar tranquilas y contentas dentro de nuestra propia piel?
Realmente quisiera saber la respuesta a esa pregunta. Me acabo de pasar varias horas viendo vestidos de actrices en la alfombra roja y ninguna de las chicas se parecía a mí. Después me di cuenta de lo ridículo que era buscar una actriz que "se parezca a uno" para elegir que ponerse, pero sigo con ganas de poder ir al matrimonio de mi hermano, el evento que desencadenó esta reflexión, viéndome como una estrella de cine.
Claro que tampoco es solo culpa de uno, de la televisión y de los blogs de moda. Así uno se las de que puede estar tranquilo con su cuerpo y que es decisión de uno, salen por ahí los comentarios de la gente cercana a uno. El otro día, A me dijo que yo tenía buena figura y que tenía mucha madera, que era cuestión de perder 5 o 7 kilos y quedaba "perfecta". Me lo dijo con cariño y en el fondo era un piropo, pero el comentario estaba cargado de ese delirio de perfección estúpido que viene de todo eso. Anoche, para no ir más lejos, mi abuela se tomó dos tragos de más y me dijo "Mija, usted nunca ha tenido barriga, pero de tetas tampoco le tocó nada" y con su dedo me espichó muerta de la risa el brasier. También era un piropo en el fondo y sé que lo estaba diciendo con cariño. Pero si eso es lo que piensa la gente que está al lado de uno y que lo quiere, ¿cómo hacemos para efectivamente estar tranquilas y contentas dentro de nuestra propia piel?
Realmente quisiera saber la respuesta a esa pregunta. Me acabo de pasar varias horas viendo vestidos de actrices en la alfombra roja y ninguna de las chicas se parecía a mí. Después me di cuenta de lo ridículo que era buscar una actriz que "se parezca a uno" para elegir que ponerse, pero sigo con ganas de poder ir al matrimonio de mi hermano, el evento que desencadenó esta reflexión, viéndome como una estrella de cine.
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