viernes, 25 de octubre de 2013

Fast Metabolism Diet

El lunes comencé el Fast Metabolism Diet, que es en esencia una forma diferente de mezclar lo que ya estaba comiendo con básicamente las mismas restricciones. A pesar de mis dos últimos posts (en los que me quejé mucho), he seguido muy juiciosa. Ya bajé 5 kilos y estoy a 3 de estar en el punto mega mamacita de ponerse bikini para meterse a la laguna de Tota. La dieta esta famosa es básicamente clean eating, pero dividido en tres frases. Una Fase 1 de dos días, en la que comes granos buenos (quinua, arroz integral, aventa y del estilo) y fruta al desayuno; fruta a las medias nueves; granos buenos, proteínas magras, verduras y fruta al almuerzo, y repites las medias nueves y el almuerzo a las onces y la comida. En esta fase debes hacer muchos ejercicios cardiovasculares. Una Fase 2 de dos días también, que son una mierda, en la que comes vegetales verdes y proteínas magras de desayuno, almuerzo y comida. El jueves desayuné, almorcé y comí pollo con bróculi bajitos de sal y al final quería pegarme un tiro. En estos días haces entrenamiento de fuerza--yo levanté fierro sin miedo. Y una Fase 3, de tres días en las que comes granos buenos, fruta, verduras verdes y grasas buenas (almendras, aguacate, coco, aceitunas, etc) al desayuno; grasas buenas y verduras verdes en las medias nueves; grasas buenas, proteínas magras, verduras verdes y frutas al almuerzo, y repites las medias nuevas y el almuerzo a las onces y la comida. Esta fase 3 es la felicidad absoluta después de los dos días de la fase 2. En estos días hay que hacer ejercicios recreativos y yoga. Todos los días hay que tomar muchísima agua: la mitad de tu peso en libras en onzas... No he sacado los cálculos exactos, pero me tomo 3 litros por si acaso. Y, por supuesto, no incluye los sospechosos de siempre: azúcar, lácteos, alcohol, alimentos procesados, etc.
Ayer no la habría recomendado, pero hoy que me estoy comiendo de onces un tazón de verduras con aceitunas verdes (mi comida favorita del mundo entero) y aceite de olivas en generosos chorriones, después de haber desayunado una avena deliciosa con coco rayado y aceite de coco, la recomiendo sin dudarlo. Es lo mismo que hacía antes, pero la reorganización de los alimentos definitivamente le da un empujón al metabolismo.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Mujeres que quieren desaparecer

Me acaban de preguntar con preocupación "Mona, ¿y es que usted está aguantando hambre?", a lo que yo respondí con una sonrisa grande "Gracias", como si se tratara del mejor piropo que me pueden echar en la vida. Yo estoy lejos de ser flaca, menos de ser una flaca tan flaca que preocupe. Soy alta, de contextura ancha, huesos grandes y tengo músculos. Incluso más de lo que le gusta a muchos hombres, esos que dicen que los abdominales marcados son "masculinos".  De hecho, en mis momentos más flacos, en los que he tenido el porcentaje de grasa por debajo de 20%, no he bajado de talla 6 americana, y me quedaba apretada. Habiendo hecho esa aclaración, vuelvo a lo importante, ¿En qué momento lo que claramente era un antipiropo (el que me lo dijo no me estaba echando flores) fue un piropo para mí?

Toda mi vida he fantaseado con ser flaquita y chiquita. Básicamente, he fantaseado con ocupar menos espacio en el mundo y pasar de agache. Tengo la idea de que la gente chiquita se sale con las suyas más fácil. De hecho, cuando mi amiga M me decía cuando niñas que cuando grandes ella "se iba a estirar" y me iba a pasar, lo único que pensaba yo era que ojalá eso sucediera. 29 años después de que comenzó mi amistad con M, le sigo llevando la misma cabeza en altura y doblándola en tamaño. Mis pasos son más pesados que los de M, nunca he necesitado ayuda para abrir un frasco o cargar una maleta y si a mis 1,73 le sumamos los 10cm que le añaden mi pelo (que siempre está despelucado) y una voz ronca y fuerte a pesar de mis esfuerzos por ser discreta, la fantasía de salirme con las mías y pasar de agache es difícil. Por eso, una señal de alarma para mi amigo, resulta un piropo infinito para mí. Y sí, estoy aguantando hambre, porque las mujeres que dicen que "comen de todo y en cantidades gigantescas y siguen flacas" son unas viles mentirosas. Si uno quiere ser flaco hay que cuidarse, decirle que no a ese pedazo de ponqué y 'pasar' cuando repartan aguardientico.

viernes, 11 de octubre de 2013

Estoy un poco furiosa con el universo, y conmigo de paso

Soy una mujer realmente sana. Tengo mucho mejor estado físico que la gran mayoría de niñas de 20 que hay por ahí. Hago ejercicio cuatro veces a la semana o más, tengo buena resistencia, fuerza y elasticidad. Como divinamente. Casi nunca hago trampas con mi dieta, pero cuando las hago me las gozo y procuro ser moderada. Mi salud es excelente, no me dan casi gripas y cuando me dan las súper fácil, no me duelen las cosas, manejo mis problemas casi siempre con hierbitas y comida adecuada, duermo bien, mi sistema digestivo funciona como un reloj, tengo el pelo sano, la piel sana, el colesterol y los triglicéridos por debajo del rango normal, el azúcar en el piso del rango normal, casi siempre tengo energía y en general me siento muy bien. Mi BMI está dentro del rango de lo normal (24,3) y tengo un porcentaje de grasa bueno (hace rato no me lo mido, pero debo de estar por debajo de 23%). Peso mucho, pero porque de verdad tengo huesos grandes y músculos fuertes. Sin embargo, hemos llegado a un punto en que eso no es suficiente. Los cánones estéticos poco tienen que ver con mujeres reales sino con unas semidiosas millonarias con acceso a estilistas, cocineros y entrenadores personales que las mantienen flacas, bellas y dentro del marco de la perfección de Hollywood. Y uno, como un idiota, se come ese cuento y está condenado a sentirse inadecuado el resto de la vida.

Claro que tampoco es solo culpa de uno, de la televisión y de los blogs de moda. Así uno se las de que puede estar tranquilo con su cuerpo y que es decisión de uno, salen por ahí los comentarios de la gente cercana a uno. El otro día, A me dijo que yo tenía buena figura y que tenía mucha madera, que era cuestión de perder 5 o 7 kilos y quedaba "perfecta". Me lo dijo con cariño y en el fondo era un piropo, pero el comentario estaba cargado de ese delirio de perfección estúpido que viene de todo eso. Anoche, para no ir más lejos, mi abuela se tomó dos tragos de más y me dijo "Mija, usted nunca ha tenido barriga, pero de tetas tampoco le tocó nada" y con su dedo me espichó muerta de la risa el brasier. También era un piropo en el fondo y sé que lo estaba diciendo con cariño. Pero si eso es lo que piensa la gente que está al lado de uno y que lo quiere, ¿cómo hacemos para efectivamente estar tranquilas y contentas dentro de nuestra propia piel?

Realmente quisiera saber la respuesta a esa pregunta. Me acabo de pasar varias horas viendo vestidos de actrices en la alfombra roja y ninguna de las chicas se parecía a mí. Después me di cuenta de lo ridículo que era buscar una actriz que "se parezca a uno" para elegir que ponerse, pero sigo con ganas de poder ir al matrimonio de mi hermano, el evento que desencadenó esta reflexión, viéndome como una estrella de cine.

miércoles, 17 de abril de 2013

Sobre la dieta paleo

El último experimento nutricional de Laura y mío ha sido la dieta paleo. Por supuesto, la sugerencia vino de Laura, la mujer más trendsetter que conozco y que está en Londres, la cuna de todo lo nuevo. Lo primero que me dijo Laura es que su coach de nutrición le había dicho que la única forma que tenía para mejorar su piel era haciendo una dieta antihongos estricta que implicara "no alimentar a los hongos" con azúcares o carbohidratos de ningún tipo.
Desde hace varios años, pero en especial desde que hice la desintoxicación del Dr. Junger hace un año, me acostumbré a estar muy consciente de lo que como. Lo bueno de esto es que la calidad y el sabor de la comida que ahora se come en mi casa ha aumentado enormemente. Cada vez cocino mejor y más rico. Por ejemplo, en vez de salsa de tomate, comemos tomates confitados. En vez de milo con leche, tomamos leche de almendras con cacao puro y miel de abejas para Ame y para Ale (sin miel para mí). El resultado es que uno termina comiendo mejor, más saludable, más llenador y con menos calorías
Por supuesto, estar en regímenes de ese estilo requiere un nivel de compromiso y dedicación absoluto y a veces uno tiene deslices. Como dice Gyneth Paltrow, hay que encontrar el balance entre el tofu y el cigarrillo semanal. Sin embargo, hay deslices de deslices. A mí me gusta tomar trago y seguiré haciendo trampas con un vino o un tequila los fines de semana. Ese es un desliz normal. Sin embargo, mi último desliz, que consistió en dos meses de vino y excesos en Europa, me costó cuatro kilos. Más otros dos que andaba arrastrando por ahí, seis. Más los otros dos que nunca bajo pero siempre quiero bajar para estar como cuando tenía 25 años, ocho. El detonante fue el paseo de Semana Santa, en el que una amiga a la que adoro pero que no se preocupa mucho por el ejercicio me dijo en paseo de piscina "Cristy, ya eres de las nuestras".
Por recomendación de Laura terminé comprando en el Kindle un libro sobre la dieta paleo y metiéndome compulsivamente a cuanto blog encontré sobre el tema. La dieta paleo no es muy diferente a la dieta "Clean" que ya conocía, pero implicaba cortar también la quinua, el amaranto y la avena, cereales que estaban dentro de mi categoría de muy saludables. Al principio pensé que era difícil. Sobre todo, porque la filosofía de la dieta era comer como antes de la revolución agrícola, es decir, como un cazador recolector versión Hollywood, con unos argumentos pseudocientíficos pendejísimos. Sin embargo, sabía que la dieta funcionaba y había visto resultados increíbles en diferentes personas. Además, sí había leído varios artículos con soporte científico serio diciendo que el azucar es hoy en día lo que el colesterol era en los 80's. Empecé hace tres semanas y he estado muy juiciosa, excepto los fines de semana he comido de todo pero con moderación. El resultado hasta el momento han sido 2,7 kilos abajo, que no es mucho para tres semanas, pero son pero kilos bien bajados. Bien bajados porque que se nota que son de pura grasa porque he ganado masa muscular en estas semanas en las que volví a entrenar.
Entonces, en qué consiste la dieta:
Puedes comer: huevos, carne de ganado alimentado con pastos y pollo orgánico (tengo un proveedor en Bogotá que se llama Pollos Periquita y lleva las cosas a la casa, también recomiendo La Boutique de las Carnes), pescados y mariscos (ojalá no de río), pato y carne de cacería (esto es un poco exótico y complicado, pero digamos que si no le da angustia ecológica como a mí, Kari podría comerse la guartinaja de desayuno el domingo sin problema como se usa en Barranquilla); nueces (ojo, el maní es una leguminosa, no una nuez), frutas en moderación y ojalá solo en la mañana (Laura come solamente frutos rojos y cítricos, yo soy más liberal con el tema porque estoy en el trópico y la papaya con limón es mi debilidad); verduras sin limitación, excluyendo la papa y los demás alimentos con almidones y la soya, pero incluyendo aguacate; abstenerse de los lácteos, excepto la mantequilla, y jalarle a las grasas buenas sin limitación. Yo le metí un ingrediente adicional y es que no como nada después de las 6 de la tarde (claro, excepto cuando no puedo, porque no se le puede olvidar a uno el balance entre el tofu y el cigarrillo) y ejercicio ventiado. Un menú típico sería algo así:

Predesayuno, solo si salgo a correr madrugada, me tomo medio vaso de leche de almendras sin azúcar (hay que comprarla así, o hacerla)
De desayuno, un huevo y dos claras en mantequilla con ratatouille o alguna verdura, un té verde y 3/4 de taza de papaya o de alguna fruta.
De medias nueves: unas 12 almendras
De almuerzo: una taza de sopa de zuchini con perejil, espesada con guatila, un pedazo de pollo asado con un pelín de aceite de coco, un pedazo de plátano maduro pequeño (si ese día entreno, si no, me lo salto. Laura come patacón frito en aceite de coco a la lata, muy paleo y delicioso), una ensalada generosa de espinaca bebé, tomate, aguacate y rábanos con una cucharadita de mayonesa hecha en casa (yemas y aceite de oliva, usando las yemas que sobraron del desayuno) con cilantro. Nota: la mayonesa Comapán no tiene almidón como las otras, sobre todo las que se hacen llamar"light", y se podría comer en este regímen.
De onces: una (o dos) cucharadas de coco disecado y dos dátiles (si voy a entrenar, si no, me salto los dátiles)
De comida: un pedazo de pescado y otro poco de ensalada.
Si me da hambre tomo caldo hecho en casa que tengo congelado en la nevera. Hago una ollada gigante cada mes y lo congelo en bolsitas que alcanzan para Ame y para mí (porque a ella le encanta). Laura le hecha gelatina sin sabor al caldo porque ayuda contra la celulutis, pero yo no he dado ese salto todavía. Cuando lo haga les contaré.

Cada cuál puede hacerse menús por el estilo dependiendo de cuánto tiempo tenga y qué le gusta comer.
Si uno se organiza, puede cocinar los domingos y tener platos listos para la semana. Ahora tengo quién me ayude a cocinar y he podido sofisticar la cosa, pero en el pasado me he encargado yo exclusivamente de la cocina y sé que si uno hace un ratatouille y un buen fondo una vez a la semana, tiene para cocinar fácil mil recetas toda la semana. Es cuestión de creatividad.
Un menú así suma unas 1300-1400 calorías al día, y termina uno comiendo de sobra las vitaminas que necesita durante el día. La bajada es lenta, pero segura. No le dan bajonazos de energía y puede comer delicioso sin problema. Si uno hace ejercicio, está comiendo la dieta perfecta para tener más energía y ver resultados más rápidos.
Hay que tener en cuenta que esta es una dieta que puede ser costosa porque uno termina comiendo alimentos más caros (las nueces son más caras que las papitas, el pollo orgánico es más caro que el arroz, la leche de almendras más cara que la leche de vaca, etc) pero también es cuestión de organizarse. Llevar almuerzo a la oficina siempre va a ser más barato que almorzar por ahí, incluso si el almuerzo que uno lleva es un sofisticado salmón con ensalada.
Sobre el ejercicio, volví a comenzar a entrenar y estoy haciendo kickboxing dos veces a la semana y entrenamiento funcional (tipo StepAhead, pero sola) una vez a la semana. Los fines de semana camino mucho con mi mamá por Guasca (2-4 horas, dependiendo de qué tan dura sea la caminata y qué tanto subamos al páramo) y estoy volviendo a comenzar a trotar. Eso último me ha costado trabajo pero la idea es salir dos o tres veces a la semana antes de desayunar. La mayoría de la gente no tiene tanta flexibilidad de tiempo como los estudiantes para hacer ejercicio, pero uno sí puede meterle por lo menos 5 horas a la semana repartidas en una hora tres días entre semana y dos horas el domingo o algo así. Eso es cuestión de sacudirse la pereza y empezar de a poquitos. Además, gracias a los miles de videos que hay en Youtube, uno no tiene porque pagar entrenador, gimnasio ni nada por el estilo. Basta con unos tenis, un lazo para saltar, unas botellas de agua (para levantar, no para tomárselas) y listo.
Por último, y esta sí es una confesión un poco penosa, comencé a seguir en Twitter y en Instagram a chicas de esas que se llaman Tatifitness, Cristyfitness y cosas así y en verdad han sido una motivación enorme. A veces son un poco lobas, pero tienen buenas recetas y solo verlas en el gimnasio tomándose foto con cara de pato mostrando sus abdominales perfectos, me recuerda que tal vez no quiero tanto ese brownie. Además, ellas siempre están reafirmando que "strong is the new skinny", lema que me cae de perlas a mí que soy la que levanta las maletas en la casa.